Gilberto Gómez primero vio la noticias de la muerte de su hija en Facebook. Semanas antes, Claudia se fue de la casa de sus padres, ubicada en las tierras altas occidentales en Guatemala, para comenzar una nueva vida en los Estados Unidos. Menos de tres semanas después, falleció a los 20 años de edad.

“Tuve miedo que hiciera el viaje,” el reconto. “Pero nunca me imagine que esto pasaría.”

Exactamente un año esta semana, Claudia estaba viajando por el Río Bravo, un pueblo pequeño de menos de 5,000 personas ubicada en los alrededores del Río Grande, el río que corta entre los Estados Unidos y México. Ese día, Claudia caminaba con algunas otras personas por la Calle Centeno en la ciudad Río Bravo.

Claudia y las personas con que ella viajaba llegaron en contacto con un agente de la Patrulla Fronteriza Estadunidense en la esquina de un lote vacío. Dos personas de el grupo de Claudia corrieron hacia el río. Dos otros corrieron hacia una casa móvil abandonada que se encontraba cerca de ellos para esconderse. Claudia, junta de otra sola persona de su grupo se quedaron en el lote con el agente.

Al momento que Claudia tomó un paso, el agente levantó su arma, y le disparó en la cabeza.

Después del incidente, el gobierno de los Estados Unidos emitió un comunicado de prensa declarando que un grupo de migrantes había atacado un agente de la frontera con “objetos contundentes” y que Claudia había sido uno de los atacantes. Dos días después, un residente local quien había filmado parte de el incidente publicó el video en las redes sociales, haciendo lo viral. Entonces, el gobierno estadounidense publicó una nueva declaración que eliminó todas las referencias de objetos contundentes y las alegaciones contra ella que había agredido al agente de la frontera.

A pesar de la historia cambiante del gobierno Americano, esto es lo que queda claro hasta hoy: Claudia, una mujer joven de estatura pequeña, no representaba una amenaza para nadie el dia en que recibió un disparo en la cabeza. Ciertamente no a un agente armado de la patrulla fronteriza.

Claudia fue asesinada sin razón y su familia merece justicia.

Por su familia, la muerte de Claudia solo se ha vuelto más difícil de procesar. “Cada dia que pasa es más difícil. Nos recordamos de Claudia más todos los días y eso continuará cada día, ” refleja su padre.

Él trata de acordarse de los momentos más valiosos y mejores de la corta vida de Claudia: su aptitud natural para los números, su orgullo de haber estudiado contabilidad, y de cómo disfrutaba bordar flores brillantes en las blusas de sus hermanas durante su tiempo libre.

Para honrar el aniversario de la muerte de Claudia, la familia Gómez tendrá una novena, una celebración católica que consiste de servicios especiales que se celebrarán durante nueve días. Junto con los miembros de su pueblo, tendrán una misa y una procesión hacia el cementerio cerca de las montañas donde se encuentra la tumba de Claudia para colocarle una corona de flores.

La familia Gómez sigue buscando justicia en los Estados Unidos. El 23 de mayo, la familia presentó un reclamo legal buscando responsabilizar el gobierno federal estadounidense por la muerte de Claudia.

Al presentar este reclamo contra el gobierno de los Estados Unidos, Gilberto y su familia esperan obtener finalmente algunas respuestas y un cierre. “Quiero justicia más que nada. Necesito asegurarme de que ella no sea olvidada.”

Stay informed

ACLU of Texas is part of a network of affiliates

Learn more about ACLU National